A veces me siento a observar mis fotos y me encuentro a menudo con mi propia mirada. Fragmentos de mí, de tiempos que pasaron. Registros de que antes de ahora, estuve  allí. Reconozco que todavía no soy capaz de detenerme a contemplar ciertos periodos, que todavía me producen desconcierto y un dolor profundo. Cada vez son menos y abro carpetas virtuales como quien abre cajas de tesoros que escondió hace tiempo. No sé de dónde surgió estos últimos años tanta necesidad de fotografiarme. Son mensajes que me lanzo a través del tiempo, cuyo sentido no soy capaz de analizar hasta que llega el momento preciso. Muestras de que mi vida no es solo sueño, o al menos de que es un sueño largo y complejo, donde estas imágenes son testimonio de que no vivo en un estancamiento. De que hubo algo que fue y quedó atrás. La alegría, la angustia, el dolor, la esperanza. Esto pasó y yo sigo aquí. Sobreviví a ello, al menos hasta ahora. Quizá cuando yo ya no pueda contemplar mis fotos, todavía puedan hacerlo otros. Y estoy seguro que desde esa imagen que alguien contemple, yo realmente estaré observando.

 

 Enero, 2017

Enero, 2017