¿Soy un fotógrafo?

¿Qué es lo que a uno le hace fotógrafo? Hoy en día, todo el mundo toma fotos. ¿Somos entonces todos fotógrafos?. Recurro al diccionario de la RAE para clarificarme un poco: 

fotógrafo, fa
1. m. y f. Persona que hace fotografías, especialmente como actividad profesional.

Dentro del sinfín de posibilidades desde las que podemos categorizar, la profesionalidad es la más común. Aquí no hay zonas grises, te ganas las lentejas con ello o no. Haces fotos gratis o cobras por hacer fotos, o quizá las vendes... Igualmente basta con hacer fotografías (parece que más de una...), para ser considerado fotógrafo/fa. Yo me considero de ese tipo de fotógraf@s. Sin más, soy un tipo que hace fotografías. ¿Y para qué hago fotografías...? La pregunta me intriga. ¿Busco reconocimiento a través de la fotografía?. Sí, pero tampoco es algo específico de esta actividad. Busco reconocimiento a través de cualquier cosa que hago, la eterna búsqueda del amor insatisfecho de papá y mamá... ¿Qué me lleva entonces a hacer fotos por encima de otras cosas de las que podría sacar más partido? En lo social, me da algo que hacer cuando no sé donde meterme. En esa cantidad de momentos en donde pienso "¿qué hago yo aquí?, tierra, trágame", saco mi cámara como un escudo ante la situación, como un disfraz, como una máscara. Me convierto de un tipo que no pinta nada a un tipo que no pinta nada y hace fotos. Algo es algo. Observo a la gente y me entretengo. Y el tiempo pasa... Luego me encuentro con las fotos que he realizado y me doy cuenta de que hay imágenes que me aportan algo diferente a las otras. De alguna manera me conectan con algo que me interesa. Me recuerdan a algo de forma especial. Me son evocadoras de algo o simplemente me son bellas por la razón que sea. Entonces las guardo. Bueno, mentira, guardo todas, pero estas las guardo en un lugar especial. Sigue pasando el tiempo y me doy cuenta de que soy un coleccionista. Un coleccionista de imágenes que me interesan, de momentos que pasaron, de objetos que me resultan bellos o me reconfortan. Entonces ya no soy un sujeto pasivo que fotografía. Ávido de más, busco aumentar mi colección. Mi particular colección de pequeños tesoros. Síiii, miiis teeeesooorooooosss. Cuando estoy a solas, repaso mis fotos. Y el tiempo continúa pasando. Y fotos que me interesaban ya no lo hacen y viceversa. La fotografía para mí cambia como cambia mi vida... Considero mi cámara como un diario donde escribo con luz. Es un diario íntimo, no me gusta dejar mi cámara. Alguien puede abrir el libro y leer las páginas. No me gusta enseñar las fotografías en el momento de realizarlas, alguien puede ver algo que no quiero que vea. Algo que es para mí. Algo que siento mío y no quiero que se someta a valoraciones o juicios... Cuanto miedo. Cuanto miedo a mostrar. Cuanto miedo a mostrar dónde dirijo la mirada, a que alguien pueda saber lo que me interesa y lo que no. Cuanto miedo a ser transparente a través de las imágenes que fotografío. Y cuanta necesidad. Cuanta necesidad de compartir en silencio, sin querer queriendo, de gritar sin voz y llorar sin lágrimas. Cuanta necesidad de ser, simplemente fotografiando. Bueno, por algún sitio tengo que empezar.

Autorretrato con bastón y sombrero

Autorretrato con bastón y sombrero