Dale duro

Voy a tratar de ir recuperando algunos textos escritos durante mi año de tratamientos, dentro de la digestión que durante este año 2017, va teniendo poco a poco lugar de la experiencia vivida durante el terrible 2016. Hoy comparto mi reflexión al cerrar el año y mi larga quimioterapia, a finales de diciembre de este año pasado.

'Dale duro', no es pegar al cáncer. El cáncer es siempre el que te pega a ti. 'Dale duro' es sostener... Sostener no es ser un héroe, es no soltar la cuerda que te une con la vida mientras haya un ápice de fuerza para agarrarte a ella. Gimiendo, llorando, asustado. Avanza un paso si puedes... y si tienes que retroceder uno, ojalá sea para avanzar dos después.' Dale duro' es tener fe en el tratamiento y colaborar en lo posible, rehabilitar quizá con la fuerza de un ratón, pero con la mentalidad de un león. No abandonar ni una de las posibilidades a tu alcance para recuperar tu cuerpo. 'Dale duro' es continuar con tu vida sin que te la robe el cáncer. Discapacitado, avergonzado al comienzo, más débil y frágil que antes.. Ilusionado por crear, por aportar algo al mundo, por abrazar un día más a tus seres queridos y hablar con tus amigos. Dando gracias por vivir hoy y con ilusión por vivir mañana. 'Dale duro' no es tener todos los días buenos y recibir a todo el mundo con una sonrisa. 'Dale duro es aprender a respetarte, a ser sincero contigo, a aceptar que puedes sentirte huraño, sin ganas, sin fuerzas. Pasar malas rachas confiando en que lleguen las buenas. 'Dale duro' es compartir, no aislarte en un nicho de dolor y sufrimiento. Decir 'me duele' cuando te duele, 'no puedo' cuando sientes que no puedes, dejarte sostener cuando ya no puedes sostenerte tú. Sacar la pena cuando te inunda el corazón y te estás ahogando en ella. 'Dale duro' mientras puedas. También comprendiendo que otra gente está 'dando duro' por ti. Tus médicos y enfermeras, tu familia, tus amigos y demás seres queridos. Innumerables personas que investigan para que algún día sea posible superar el cáncer sin tanto sufrimiento. Y si te cansas de 'Darle Duro', que nadie prolongue tu sufrimiento. 'Dale duro' para morir en paz cuando sientas que ya es demasiado duro. Reivindica tu derecho a recibir una muerte digna. Que nadie decida por ti... Pero si le 'das duro', quizá ocurran cosas. Cosas tristes a veces, otras maravillosas. Como a todo el mundo... Quizá te cures o vivas más años de los que creías posibles. O sentirás más calor en el pecho el tiempo que te toque vivir. Un tiempo que pasa para todos y nadie conoce. Eso quiero creer. Puede que me equivoque. Pero ojalá el día que me toque morir (espero que dentro de mucho tiempo), se me dibuje una sonrisa en el rostro cuando me venga el pensamiento, 'mira que le di duro...'.

El pajarillo

pajarillo

Siempre me llama la atención cruzarme con un pajarito muerto. Quizá sea porque en esta sociedad en la que la muerte es algo incómodo, es de las pocas veces que simplemente caminando me la encuentro. Una evidencia de que la vida pasa, de que es algo tan liviano y frágil como el cuerpo de este animalillo, que descansaba en el suelo hasta que el siguiente viandante lo apartó con desagrado de una patada. Seas bienvenido al cielo de los pájaros, gorrión portugués, donde tu alma volará ya sin alas y sin plumas, libre de tu pequeño cuerpo.

¿Soy un fotógrafo?

¿Qué es lo que a uno le hace fotógrafo? Hoy en día, todo el mundo toma fotos. ¿Somos entonces todos fotógrafos?. Recurro al diccionario de la RAE para clarificarme un poco: 

fotógrafo, fa
1. m. y f. Persona que hace fotografías, especialmente como actividad profesional.

Dentro del sinfín de posibilidades desde las que podemos categorizar, la profesionalidad es la más común. Aquí no hay zonas grises, te ganas las lentejas con ello o no. Haces fotos gratis o cobras por hacer fotos, o quizá las vendes... Igualmente basta con hacer fotografías (parece que más de una...), para ser considerado fotógrafo/fa. Yo me considero de ese tipo de fotógraf@s. Sin más, soy un tipo que hace fotografías. ¿Y para qué hago fotografías...? La pregunta me intriga. ¿Busco reconocimiento a través de la fotografía?. Sí, pero tampoco es algo específico de esta actividad. Busco reconocimiento a través de cualquier cosa que hago, la eterna búsqueda del amor insatisfecho de papá y mamá... ¿Qué me lleva entonces a hacer fotos por encima de otras cosas de las que podría sacar más partido? En lo social, me da algo que hacer cuando no sé donde meterme. En esa cantidad de momentos en donde pienso "¿qué hago yo aquí?, tierra, trágame", saco mi cámara como un escudo ante la situación, como un disfraz, como una máscara. Me convierto de un tipo que no pinta nada a un tipo que no pinta nada y hace fotos. Algo es algo. Observo a la gente y me entretengo. Y el tiempo pasa... Luego me encuentro con las fotos que he realizado y me doy cuenta de que hay imágenes que me aportan algo diferente a las otras. De alguna manera me conectan con algo que me interesa. Me recuerdan a algo de forma especial. Me son evocadoras de algo o simplemente me son bellas por la razón que sea. Entonces las guardo. Bueno, mentira, guardo todas, pero estas las guardo en un lugar especial. Sigue pasando el tiempo y me doy cuenta de que soy un coleccionista. Un coleccionista de imágenes que me interesan, de momentos que pasaron, de objetos que me resultan bellos o me reconfortan. Entonces ya no soy un sujeto pasivo que fotografía. Ávido de más, busco aumentar mi colección. Mi particular colección de pequeños tesoros. Síiii, miiis teeeesooorooooosss. Cuando estoy a solas, repaso mis fotos. Y el tiempo continúa pasando. Y fotos que me interesaban ya no lo hacen y viceversa. La fotografía para mí cambia como cambia mi vida... Considero mi cámara como un diario donde escribo con luz. Es un diario íntimo, no me gusta dejar mi cámara. Alguien puede abrir el libro y leer las páginas. No me gusta enseñar las fotografías en el momento de realizarlas, alguien puede ver algo que no quiero que vea. Algo que es para mí. Algo que siento mío y no quiero que se someta a valoraciones o juicios... Cuanto miedo. Cuanto miedo a mostrar. Cuanto miedo a mostrar dónde dirijo la mirada, a que alguien pueda saber lo que me interesa y lo que no. Cuanto miedo a ser transparente a través de las imágenes que fotografío. Y cuanta necesidad. Cuanta necesidad de compartir en silencio, sin querer queriendo, de gritar sin voz y llorar sin lágrimas. Cuanta necesidad de ser, simplemente fotografiando. Bueno, por algún sitio tengo que empezar.

Autorretrato con bastón y sombrero

Autorretrato con bastón y sombrero